
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que por ahora no contempla una acción militar contra Irán, al asegurar que su Gobierno “observará cómo se desarrolla el proceso”.
La declaración llega en medio de una escalada retórica previa, marcada por amenazas de intervención y acusaciones sobre presuntas ejecuciones durante las protestas en el país persa.
Desde Teherán, las autoridades advirtieron que cualquier ataque sería respondido de manera inmediata y proporcional, dejando claro que Irán no aceptará agresiones externas ni injerencias en sus asuntos internos.
A esta posición se sumó el respaldo de China y Rusia, que reiteraron su apoyo a la soberanía iraní y rechazaron el uso de la fuerza como herramienta de presión.
Moscú y Pekín coincidieron en que las tensiones deben resolverse por vías diplomáticas y denunciaron los intentos de desestabilización impulsados desde Washington.




