
El militar cubano, Pedro Yadín Domínguez, sobreviviente de la invasión militar de EEUU contra Venezuela, relató cómo la madrugada del 3 de enero se convirtió en un infierno.
Pretendían “no dejar a nadie con vida”, comentó desde una silla de ruedas y con heridas visibles. “Un ataque artero y criminal del gobierno de Estados Unidos provocó que compañeros míos estén muertos hoy”, condenó al recordar el momento en que bombas, drones y helicópteros descargaron su poder de fuego.
El actuar de EEUU “demostró la calaña del imperio” pero se encontraron con “resistencia y ferocidad”, dijo Domínguez, subrayando que él y sus compañeros cumplían el deber de proteger a un pueblo hermano y que, aun en clara desventaja militar, enfrentaron la agresión con determinación y sentido de responsabilidad histórica.
Tras resultar herido, recibió atención médica inmediata de especialistas venezolanos, un respaldo que definió como constante y solidario.
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Domínguez, señaló que ese acompañamiento fue clave para sobrellevar una herida que trasciende lo físico y se enfrenta con dignidad, memoria y compromiso.
Durante el homenaje a los 32 combatientes cubanos caídos, Domínguez reafirmó que volvería a enfrentar cualquier amenaza contra su tierra.




