
Miles de agricultores llegados de todo el país tomaron el centro de Madrid para rechazar el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Mercosur.
Convocados por la Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos y la Unión Nacional de Asociaciones del Sector Primario Independientes, más de 500 tractores y 8.000 personas participaron en la movilización.
Las columnas partieron desde distintos puntos cercanos a la capital y confluyeron en la Plaza de Colón. Desde allí marcharon hasta el Ministerio de Agricultura para hacer oír sus demandas.
El principal rechazo se dirige al tratado comercial entre la Unión Europea y el bloque sudamericano Mercosur.
Los convocantes advierten que su entrada en vigor generaría competencia desleal y pondría en riesgo la soberanía alimentaria. Aunque el Parlamento Europeo recurrió el acuerdo ante el Tribunal de Justicia de la UE, alertan de que la Comisión estudia aplicarlo de forma provisional. Por ello, exigen garantías firmes para el campo español.
Más de 500 tractores y 8.000 agricultores marchan por Madrid contra el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur y para exigir que no se recorten las ayudas europeas al campo, conocidas como Política Agraria Común. Denuncian que estas medidas ponen en riesgo la… pic.twitter.com/2R2ZzEIrlJ
— JP+ (@jpmasespanol) February 11, 2026
Además, reclaman el fin de los recortes a la Política Agraria Común y medidas urgentes para frenar el aumento de los costes de producción.
Denuncian que el encarecimiento de insumos, agravado tras el conflicto en Ucrania, asfixia al sector. También cuestionan los amplios márgenes de las grandes cadenas de distribución, que disparan la brecha entre precios en origen y destino. A esto se suman la burocracia excesiva y la falta de actualización en sanidad animal.
La protesta se desarrolló bajo un amplio dispositivo de seguridad con más de 1.000 policías nacionales y 800 guardias civiles. El malestar del campo español se inscribe en una ola de movilizaciones que también ha recorrido Francia y Bélgica en los últimos meses. El sector advierte que continuará en las calles si no hay cambios estructurales.




