El estrecho de Ormuz canaliza cerca del 20 % del petróleo global
El estrecho de Ormuz canaliza cerca del 20 % del petróleo global

Estados Unidos autorizó una flexibilización temporal de las sanciones contra el petróleo iraní, permitiendo su comercialización en tránsito marítimo durante 30 días, en un intento por contener la crisis energética derivada de las tensiones en el estrecho de Ormuz.

“Esta autorización temporal se limita estrictamente al petróleo que ya se encuentra en tránsito y no permite nuevas compras ni producción”, afirmó el secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent.

La decisión se produce tras una fuerte caída del transporte marítimo en el estrecho de Ormuz, donde los envíos de crudo han descendido a menos del 10 % de los niveles previos a la escalada del conflicto. Esta situación ha generado presiones sobre el mercado energético internacional, obligando a Washington a adoptar medidas excepcionales y desesperadas, pese a mantener su política de presión económica contra Irán y restricciones sobre el acceso a ingresos derivados de estas operaciones.

Trump minimiza Ormuz mientras la crisis energética expone lo contrario

Sin embargo, el giro de Washington contrasta con unas recientes declaraciones del presidente Donald Trump, quien insistió en que Estados Unidos “no necesita” el estrecho de Ormuz, restando importancia a una de las arterias energéticas más críticas del planeta. Mientras intenta proyectar autosuficiencia, la propia decisión de aliviar sanciones revela una realidad distinta: el sistema energético global —incluidos los aliados de EEUU— depende en gran medida de la estabilidad de esta ruta, por donde transita cerca del 20 % del petróleo mundial.

“Nosotros no usamos el estrecho. EEUU no lo necesita. Europa, Japón, China y otros sí”, declaró recientemente Trump a la prensa.

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Tras la escalada militar iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán, el cierre casi total del estrecho de Ormuz redujo el tránsito de petróleo por debajo de sus niveles habituales, impactando directamente en los precios internacionales y obligando a Washington a tomar medidas que antes rechazaba.

La presión energética ha demostrado que el control de rutas como Ormuz sigue siendo determinante en el equilibrio global y que Teherán se consolida como un actor clave en esa arquitectura de la geopolítica mundial.