
A un alto al fuego inmediato en Oriente Medio, instó el presidente de China, Xi Jinping, subrayando la urgencia de detener la escalada militar. Su posicionamiento refuerza el papel del gigante asiático como actor comprometido con la paz global.
Durante una conversación telefónica con el príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, ambos líderes analizaron la coyuntura regional y el estado de sus vínculos bilaterales. Durante el intercambio se abordaron los desafíos derivados del conflicto y sus repercusiones internacionales.
Xi afirmó que garantizar la libre navegación por el estrecho de Ormuz responde tanto a los intereses regionales como a los de la comunidad internacional. También destacó que el tránsito normal debe mantenerse sin interrupciones, dado su papel central en el comercio energético mundial.
El mandatario chino subrayó que las disputas deben resolverse mediante mecanismos políticos y negociaciones diplomáticas.
Alianza estratégica y visión compartida con Arabia Saudí
Por su parte, Mohammed bin Salman reconoció que la crisis actual ha afectado gravemente la seguridad regional y el suministro energético global. Indicó que Arabia Saudí apuesta por el diálogo como vía principal para evitar una mayor escalada del conflicto.
El líder saudí destacó la importancia de las relaciones con China, calificándolas como fundamentales para el desarrollo de su país. Expresó la disposición de fortalecer la coordinación bilateral para consolidar el alto el fuego y prevenir nuevos enfrentamientos. Coincidió en la necesidad de garantizar la seguridad marítima en el estrecho de Ormuz.
En un contexto marcado por tensiones tras ataques militares de Estados Unidos e Israel contra Irán, China ha promovido iniciativas concretas, incluyendo una propuesta de cuatro puntos para la paz presentada en Beijing.




