
La confrontación entre el secretario de Defensa de EEUU, Pete Hegseth, y el secretario del Ejército, Dan Driscoll, ha salido a la luz pública en medio de un contexto de despliegues militares sin precedentes.
El conflicto, que se arrastra desde inicios de 2025, evidencia fracturas internas en el Pentágono en un momento clave para la política de defensa estadounidense.
La disputa no solo expone tensiones personales, sino también diferencias estratégicas sobre el rumbo de la institución.
Según The Wall Street Journal, el desencuentro comenzó poco después de la llegada de Hegseth al Pentágono, cuando Driscoll propuso organizar una visita del presidente Donald Trump y del vicepresidente JD Vance para reunirse con tropas y abordar reformas militares.
Sin embargo, según fuentes cercanas, la propuesta generó una reacción airada del jefe del Pentágono, quien dejó claro su control sobre la institución. El encuentro terminó abruptamente, marcando el inicio de una relación tensa.
“Yo estoy al mando”, habría respondido Hegseth en tono elevado, ordenando a Driscoll mantenerse al margen de iniciativas políticas dentro del Ejército, según personas familiarizadas con el episodio.
Diferencias entre funcionarios se intensifican
La fricción escaló en abril, tras el despido del general Randy George. Driscoll expresó públicamente su respaldo al militar durante una audiencia legislativa.
Este episodio intensificó las críticas hacia Hegseth, especialmente por ejecutar la destitución sin previo aviso y mientras su subordinado se encontraba fuera del país.
Recientemente se han sumado otras controversias como la designación de Driscoll para negociar en Ucrania, una tarea inusual para su cargo, lo que derivó en otra fuerte discusión con Hegseth.
“Servir bajo el mandato del presidente Trump ha sido el honor de mi vida… no tengo planes de renunciar”, declaró Driscoll en un comunicado posterior, evitando mencionar directamente a su superior, en una señal más del distanciamiento que atraviesa la cúpula militar estadounidense.




