
La suspensión del denominado “Proyecto Libertad”, impulsado por Donald Trump para intentar reabrir por la fuerza el estrecho de Ormuz, provocó reacciones irónicas y críticas tanto en Irán como en sectores políticos de Estados Unidos. La medida llegó después de varios días de tensión en el Golfo Pérsico y de advertencias militares emitidas por Teherán contra embarcaciones estadounidenses.
“Me estoy retractando porque estoy ganando por una amplia diferencia”, escribió el ex enviado especial de EE. UU. para Irán, Robert Malley, cuestionando el argumento utilizado por Trump para justificar la pausa del operativo militar.
La Casa Blanca aseguró que la suspensión responde al “gran progreso” en las negociaciones con Irán. Sin embargo, analistas y exfuncionarios estadounidenses consideran que la decisión refleja las dificultades de Washington para sostener una escalada militar en una zona estratégica donde Irán mantiene fuerte capacidad de respuesta. La Armada iraní había lanzado drones y misiles de advertencia contra buques estadounidenses que intentaban cruzar el estrecho.
“El que se quema con leche, ve una vaca y llora”, escribió el embajador iraní en Pakistán, Reza Amiri Moqadam, utilizando un proverbio popular para burlarse del repliegue estadounidense tras las amenazas iniciales de Washington.
Mientras Trump insiste en que todavía existe la posibilidad de alcanzar un acuerdo con Teherán, el episodio dejó expuestas críticas dentro del propio escenario político estadounidense y reforzó la percepción en Irán de que la presión militar y económica impulsada por Washington no logró imponer sus condiciones en Ormuz.




