
Irán denunció que un ataque de Estados Unidos contra la provincia sureña de Hormozgán destruyó infraestructura hídrica crítica y dejó sin acceso a agua potable a unas 20.000 personas en una zona sometida a temperaturas extremas de entre 45 y 50 °C. De acuerdo con autoridades iraníes, la ofensiva impactó instalaciones ubicadas en el distrito de Bemani, en la región de Sirik, afectando directamente el suministro de agua para la población civil.
“Lamentablemente, tras este ataque de EE.UU., unas 20.000 personas de la zona se han quedado sin acceso a agua potable”, afirmó Abdolhamid Hamzepur, director general de la empresa de agua y saneamiento de Hormozgán, en declaraciones a la agencia iraní Tasnim.
El funcionario detalló que dos depósitos de hormigón, con una capacidad conjunta de 2.500 metros cúbicos, fueron alcanzados por misiles y quedaron totalmente inutilizados. Según Hamzepur, la destrucción provocó la interrupción total del servicio en las comunidades afectadas, agravando una situación humanitaria ya marcada por el calor extremo y las limitaciones del sistema hídrico local.
“El enemigo ha atacado con precisión la infraestructura vinculada al sustento diario y la salud de la población”, denunció Hamzepur, al calificar la agresión como una acción “inhumana” contra instalaciones esenciales para la vida.
Las autoridades iraníes condenaron la pérdida de acceso al agua como un claro ataque contra la población civil y señalaron que los equipos operativos ya trabajan en la zona, aunque enfrentan severas dificultades por la magnitud de los daños. Teherán sostiene que la ofensiva estadounidense confirma una escalada dirigida no solo contra objetivos militares, sino también contra servicios básicos indispensables para las comunidades.
El ataque se produjo en medio de una nueva fase de tensión entre Irán y Estados Unidos. Tras la agresión en Hormozgán, el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica y el Ejército iraní informaron acciones de respuesta contra bases estadounidenses en la región, mientras las Fuerzas Armadas advirtieron que cualquier nueva agresión de Washington recibirá ataques “más devastadores y de mayor alcance” contra objetivos previamente determinados.




