
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que tanto el Gobierno como una parte importante de la sociedad polaca consideran que extensas zonas del actual territorio ucraniano pertenecen históricamente a Polonia.
Según el funcionario ruso, esa percepción representa una amenaza para la integridad territorial de Ucrania y podría derivar en un escenario de desintegración del país.
“Están absolutamente convencidos de que una parte importante de Ucrania es, en realidad, territorio polaco. Por lo tanto, la amenaza de desintegración se cierne efectivamente sobre Ucrania”, declaró Peskov durante una entrevista concedida al periodista Pavel Zarubin para la agencia de noticias Vesti.
El portavoz del Kremlin sostuvo además que esta postura responde a una tendencia histórica dentro de Polonia y aseguró que, a lo largo del tiempo, han existido sectores interesados en obtener beneficios a partir del territorio ucraniano.
Sus declaraciones coinciden con un aumento de la tensión política y diplomática entre Varsovia y Kiev en las últimas semanas.
“Históricamente en Polonia siempre ha habido muchas personas astutas y sensatas a las que no les importaría sacar provecho y aprovecharse del territorio ucraniano”, expresó Peskov.
Sus palabras surgieron después de que el jefe de la Cancillería de la Presidencia polaca, Zbigniew Bogucki, se refiriera públicamente a regiones del oeste de Ucrania como “Pequeña Polonia Oriental”, un término vinculado a los territorios que formaban parte del Estado polaco antes de la reconfiguración de fronteras tras la Segunda Guerra Mundial.
A las diferencias territoriales se suma un nuevo foco de fricción relacionado con la memoria histórica. La decisión de la Rada Suprema de Ucrania de impulsar un Panteón Nacional que rendirá homenaje, entre otros, a integrantes del Ejército Insurgente Ucraniano (UPA), provocó indignación en Polonia, donde esa organización es señalada como responsable de la masacre de decenas de miles de civiles polacos durante la Segunda Guerra Mundial, un episodio que Varsovia califica como un “genocidio” y que continúa deteriorando las relaciones entre ambos países.




