
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, rechazó el plan promovido por la Administración de Donald Trump y aseguró que las tropas israelíes no abandonarán sus posiciones actuales en Gaza hasta que el Movimiento de Resistencia Islámica “Hamas”, entregue completamente sus armas. La declaración contradijo el triunfalismo de Washington, que había anunciado el acuerdo como un paso “histórico” sin contar todavía con la aprobación pública del Gobierno israelí.
“La Administración Trump nos envió un borrador. No estuvimos de acuerdo. No es nuestro borrador. Enviamos nuestros comentarios. Esta es nuestra postura”, declaró Netanyahu.
La propuesta estadounidense contempla el desarme de Hamás y una retirada gradual de Israel del territorio que todavía controla. Sin embargo, las diferencias se concentran en el orden de aplicación: Netanyahu exige la entrega total de las armas antes de cualquier repliegue, mientras la parte palestina sostiene que Israel debe detener primero sus ataques, retirar sus fuerzas y permitir el ingreso de ayuda humanitaria. El plan impulsado por Trump, por tanto, no elimina la profunda desigualdad entre las partes ni garantiza por sí solo el fin de la presencia militar israelí.
“El único crimen de estos mártires fue permanecer firmes y resilientes en sus hogares, creyendo que esos hogares los protegerían”, afirmó Taysir al-Hassayna, familiar de las víctimas del ataque israelí en el barrio de Sabra.
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La disputa política se desarrolla mientras Gaza continúa recuperando a sus muertos. Los restos de 112 integrantes de las familias Hassayna y Abu Sharia, entre ellos al menos 40 niños, fueron encontrados tras permanecer sepultados desde un bombardeo israelí ocurrido en noviembre de 2023. Los trabajos de búsqueda se extendieron durante más de dos semanas y todavía permanecen numerosas víctimas bajo los escombros.
Aunque Netanyahu y Trump exhiben diferencias sobre los tiempos y las condiciones del acuerdo, ambos mantienen el desarme de Hamás como eje central de sus propuestas. La principal fractura no gira en torno a la responsabilidad por la destrucción de Gaza, sino a cuándo debería producirse una eventual retirada israelí y quién controlaría el proceso posterior.




