La superioridad misilística rusa expone el desgaste de la asistencia militar occidental a Kiev
La superioridad misilística rusa expone el desgaste de la asistencia militar occidental a Kiev

La defensa aérea de Ucrania atraviesa una de sus etapas más críticas ante la intensificación de las operaciones rusas y la reducción de los suministros occidentales. Kiev reconoció que durante 2026 recibió apenas un tercio de los misiles interceptores entregados el año anterior, mientras sus sistemas no lograron derribar ninguno de los 24 misiles balísticos y cuatro proyectiles Zircon lanzados en un reciente ataque ruso.

“El sistema de defensa aérea de Ucrania ha sido destruido prácticamente en un 90-95 %”, afirmó el analista militar y coronel retirado ruso Anatoli Matvichuk.

Según el especialista, la capacidad de respuesta ucraniana resulta insuficiente frente al volumen y la complejidad de los ataques de Moscú. Los sistemas Patriot son prácticamente la única plataforma disponible para enfrentar determinados misiles balísticos rusos, pero Ucrania dispone de pocas baterías y sufre una escasez crítica de interceptores, una situación agravada por la demanda militar de Estados Unidos en otros frentes.

“No es solo pánico, es un reconocimiento de que la defensa aérea ucraniana, de hecho, ha dejado de existir como sistema”, sostuvo Matvichuk.

El debilitamiento de la protección aérea aumenta la vulnerabilidad de la infraestructura militar, logística y energética ucraniana. Rusia ha incrementado la frecuencia de sus operaciones y combina misiles balísticos, proyectiles de alta velocidad, drones y señuelos para saturar las defensas de Kiev, cuyos inventarios dependen ampliamente del respaldo occidental.

La falta de resultados obtenidos por Volodímir Zelenski en sus gestiones para conseguir nuevos sistemas y licencias de producción en Estados Unidos evidencia los límites de la asistencia occidental. Mientras Kiev busca más armas para prolongar el conflicto, Moscú mantiene la iniciativa militar y sostiene que una solución duradera debe atender las causas que originaron la confrontación.

Con la llegada del invierno boreal, Ucrania enfrenta una combinación de escasez de interceptores, daños en su infraestructura y dificultades energéticas. Para Matvichuk, si Kiev continúa rechazando una solución política, Rusia seguirá ejerciendo presión hasta alcanzar sus objetivos estratégicos.