
Las autoridades francesas han detenido a 402 personas por su presunta relación con los incendios forestales registrados durante la actual temporada. El representante del Ministerio del Interior, Laurent Nuñez, informó que entre los arrestados figuran 156 menores de edad.
El país contabilizaba 14.540 siniestros, que han devastado más de 120.000 hectáreas de vegetación. La superficie quemada constituye un récord reciente y evidencia la gravedad de la crisis por las temperaturas extremas.
Aunque el panorama presenta una leve mejoría, Nuñez advirtió que las condiciones meteorológicas todavía favorecen “la aparición de nuevos focos”.
Uno de los episodios más destructivos ocurrió en Gironda, al suroeste del territorio, donde las llamas consumieron 42.000 hectáreas. Hasta ahora, el mayor registro correspondía a 1976, con casi 90.000 hectáreas, seguido de 2022, con 72.000.
Entre los focos más preocupantes se encuentra el del macizo del Gros Bessillon, en el departamento de Var, activo desde el 21 de julio.
Las llamas consumieron 4.500 hectáreas en diez días y, tras una fuerte reactivación, destruyeron otras 1.850 hectáreas de bosque mediterráneo.
Más de mil bomberos trabajan en la zona para contener el avance del fuego y proteger a las comunidades cercanas. Las operaciones cuentan con el apoyo aéreo de hidroaviones Canadair y helicópteros especializados en el lanzamiento de agua.




