
La guerra comercial entre Estados Unidos y Canadá comienza a tocar productos de uso cotidiano. El papel higiénico y los pañuelos faciales figuran entre los artículos que podrían encarecerse en Estados Unidos tras la escalada de aranceles entre ambos países, refleja un reporte de The Guardian.
Canadá anunció que aplicará desde el 8 de septiembre aranceles de entre 25 % y 50 % a cerca de 900 productos estadounidenses, incluidos productos de papel, en represalia por las medidas comerciales adoptadas por la Administración de Donald Trump.
Canadá responde con fuertes aranceles
El primer ministro canadiense, Mark Carney, prometió responder a los aranceles estadounidenses “dólar por dólar”, después del fracaso de las negociaciones comerciales entre Ottawa y Washington.
Entre los productos afectados estarán el papel higiénico y los pañuelos faciales, un sector especialmente vulnerable debido a la estrecha relación de la industria estadounidense con las materias primas provenientes de Canadá.
Aunque buena parte del papel higiénico utilizado en Estados Unidos se fabrica dentro del país, sus productores dependen de Canadá, uno de los principales proveedores de madera y pulpa para la industria papelera.
EEUU: El mayor consumidor mundial de papel higiénico
La dependencia resulta especialmente relevante porque Estados Unidos representa más del 20 % del consumo mundial de papel higiénico, pese a concentrar apenas alrededor del 4 % de la población global.
El estadounidense promedio utiliza unos 141 rollos al año, una cifra que coloca al país como el mayor consumidor mundial de este producto.
En 2024, Estados Unidos importó desde Canadá aproximadamente 328 millones de dólares en papel higiénico, consolidando a su vecino del norte como su principal proveedor extranjero de este artículo.
El impacto va mucho más allá del baño
El papel higiénico no es el único producto bajo presión. La disputa comercial también alcanza bebidas alcohólicas, productos lácteos, pescado, mariscos, automóviles y autopartes, profundizando la tensión económica entre dos países cuyos mercados están estrechamente conectados.
Washington mantiene aranceles de hasta 50 % sobre determinados productos canadienses, mientras Ottawa prepara nuevas medidas de represalia.
La industria automotriz estadounidense también podría recibir un fuerte golpe, debido a su dependencia de componentes fabricados en Canadá. Trump incluso ha amenazado con elevar del 25 % al 50 % los aranceles sobre vehículos y autopartes canadienses si no se alcanza un acuerdo.
Trump minimiza el impacto
Pese a la creciente escalada, el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, rechazó que la disputa vaya a golpear a los consumidores estadounidenses y aseguró que “no hay ninguna posibilidad” de que la guerra comercial afecte al público.
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“Los fundamentos son buenos. No creo que esto vaya a afectar nada”, afirmó.
Pero mientras Washington y Ottawa endurecen sus medidas, la gran incógnita es cuánto tiempo podrán absorber las empresas el aumento de los costos antes de trasladarlo al consumidor.




