
El presidente del Parlamento de Irán, Mohammad Bagher Ghalibaf, respondió al secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, después de que el funcionario estadounidense asegurara que el bloqueo y la llamada Operación Paria Económica terminarán por “aplastar” la economía iraní. Ghalibaf rechazó esas afirmaciones y puso el foco en los elevados costos que la propia guerra está generando para Washington.
“Mentiroso, mentiroso, pantalones en llamas”, escribió Ghalibaf al responder directamente a la publicación de Bessent en X.
Irán responde a amenazas económicas de Estados Unidos
Bessent había afirmado que Estados Unidos logró facilitar la salida de 130 millones de barriles de petróleo durante los últimos 14 días, mientras aseguró que Irán no pudo exportar ninguno. El secretario del Tesoro presentó esas cifras como evidencia del impacto del bloqueo y de la campaña económica impulsada por la Administración Trump contra Teherán.
Ghalibaf respondió utilizando precisamente la cifra de 130 para cuestionar el mensaje estadounidense y pidió revisar estimaciones que sitúan por encima de los 130.000 millones de dólares los costos acumulados de la guerra para Estados Unidos. También mencionó pérdidas superiores a 130 millones de dólares vinculadas a posiciones cortas sobre el petróleo atribuidas a la firma financiera Jane Street.
“Para hablar de verdaderos 130, dile a tu asistente que revise Moody’s, que muestra más de 130.000 millones de dólares en costos de guerra”, escribió el dirigente iraní, antes de cerrar su respuesta con otra burla: “Mentiroso, mentiroso, rendimientos en llamas”.
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La denominada Operación Paria Económica fue anunciada por Washington como una estrategia destinada a ampliar el aislamiento financiero de Irán mediante sanciones secundarias, restricciones sobre redes petroleras y medidas contra sectores como transporte marítimo, tecnología, activos digitales y comercio de oro. El Gobierno estadounidense ha defendido la campaña como una herramienta para reducir los ingresos de Teherán.
La respuesta de Ghalibaf busca invertir ese discurso y presentar la presión estadounidense como una estrategia que también está pasando factura a Washington. El intercambio ocurre mientras Irán insiste en que no cederá ante el bloqueo económico y continúa defendiendo mecanismos comerciales y financieros destinados a reducir su exposición al sistema dominado por Estados Unidos.




