Xi Jinping durante la Cumbre de la OCS en Biskek, Kirguistán.
Presidente de China, Xi Jinping, en Cumbre de la OCS en Biskek

El presidente de China, Xi Jinping, aseguró este martes durante la 26ª Reunión del Consejo de Jefes de Estado de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), en Biskek, que el avance hacia un mundo multipolar ya no puede revertirse. Según el mandatario, el crecimiento político y económico del Sur Global está modificando profundamente el equilibrio internacional y obliga a revisar una arquitectura mundial que durante décadas concentró capacidad de decisión en unas pocas potencias.

“El ascenso del Sur Global está impulsando un profundo cambio en el equilibrio internacional de poder. La tendencia hacia un mundo multipolar es irreversible”, afirmó Xi.

Xi sostuvo que una verdadera multipolaridad debe partir de la igualdad soberana, el respeto mutuo y el derecho de cada país a escoger de manera independiente su propio camino de desarrollo. En ese escenario, reclamó mayor representación y capacidad de decisión para los países del Sur Global dentro de los asuntos internacionales.

El mandatario chino defendió que todos los Estados, independientemente de su tamaño, riqueza o poder militar, deben contar con los mismos derechos, oportunidades y reglas. Para Pekín, el ascenso de nuevas economías y centros políticos hace cada vez menos sostenible un sistema internacional construido alrededor de un número reducido de actores.

China cuestiona hegemonía y dobles raseros

Uno de los momentos más contundentes del discurso llegó cuando Xi advirtió que el hegemonismo, el unilateralismo y el proteccionismo están resurgiendo pese a ir en sentido contrario de las transformaciones globales. Frente a ello, llamó a rechazar los dobles estándares, el excepcionalismo, la injerencia extranjera, las prácticas de intimidación y lo que describió como la “ley de la selva” en las relaciones internacionales.

“Debemos rechazar los dobles estándares, el excepcionalismo, la injerencia extranjera, la intimidación y la ley de la selva”, señaló.

Ese planteamiento coincide con una línea recurrente de la política exterior china frente al uso de sanciones unilaterales, restricciones comerciales, medidas coercitivas y mecanismos de presión fuera de los marcos multilaterales. Todo esto, en el contexto de las tensiones comerciales con Estados Unidos.

Xi rechaza un orden mundial decidido por unos pocos

El presidente chino fue contundente al cuestionar directamente una gobernanza global controlada por un número reducido de países.

Xi afirmó que “la dominación de los asuntos internacionales por unos pocos es una injusticia heredada de la historia” y aseguró que un sistema dirigido por un solo país, varios Estados o un determinado bloque “no es verdadero multilateralismo”.

Para el líder chino, las decisiones mundiales deben discutirse entre todos los países y las normas internacionales también deben ser establecidas colectivamente. En ese sentido, pidió recuperar la autoridad de Naciones Unidas y fortalecer los mecanismos multilaterales tanto globales como regionales.

La propuesta apunta directamente a una redistribución del poder internacional: menos decisiones concentradas en centros tradicionales y mayor participación de Asia, África, América Latina y otras regiones que forman parte del denominado Sur Global.

Xi presentó además a la Organización de Cooperación de Shanghái como una de las plataformas capaces de impulsar esa transformación. Recordó que el espacio de la OCS reúne actualmente alrededor de la mitad de la población mundial y una cuarta parte de la economía global, y afirmó que una organización más cohesionada puede desempeñar un papel mayor en la construcción de un sistema multipolar.