
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a elevar la presión sobre la Reserva Federal y lanzó una nueva amenaza comercial contra los países que, según Washington, mantienen un superávit en sus intercambios con la economía estadounidense.
A través de su red Truth Social, el mandatario exigió una reducción de las tasas de interés y advirtió que, de no producirse, Estados Unidos podría dejar de comerciar con las naciones con las que mantiene déficit.
“Bajen la tasa o dejaré de comerciar con los países con los que tenemos un déficit”, escribió Trump.
El mandatario sostuvo que cuenta con respaldo legal para adoptar una medida de este tipo y citó una reciente decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos relacionada con sus aranceles.
Trump calificó el fallo como una decisión “ridícula y costosa”, pero aseguró que la resolución reconoció que el presidente tiene amplias facultades para aplicar este tipo de medidas.
“¡Es mejor que los aranceles!”, afirmó, al defender la posibilidad de utilizar restricciones comerciales como mecanismo de presión.
La nueva ofensiva de Trump se produjo después de conocerse un informe mensual de empleo que superó las expectativas del mercado.
El mandatario vinculó además la fortaleza de la economía estadounidense y la mejora de su calificación crediticia con la necesidad de reducir el costo del dinero.
Trump volvió así a presionar directamente a la Reserva Federal y a su presidente, Kevin Warsh, para que actúen y reduzcan las tasas.
“¡Sean patriotas por una vez!”, reclamó el mandatario, al considerar que los elevados tipos de interés colocan a Estados Unidos en una posición de desventaja frente a otras economías.
A su juicio, Estados Unidos debería contar con “la tasa más baja de cualquier país del mundo”, como, según recordó, ocurría “en los viejos tiempos”.
“Un país fuerte significa un tipo de interés más bajo: es un mejor crédito. ¡Muy sencillo!”, insistió Trump.
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La presión vuelve a colocar a la Reserva Federal en el centro de la ofensiva económica del presidente, mientras Trump intenta utilizar tanto la política monetaria como la comercial para reducir los costos de financiamiento y corregir el déficit comercial estadounidense.




