
Canadá puso en vigor nuevos aranceles de entre 15 % y 50 % sobre productos estadounidenses valorados en 20.000 millones de dólares, en respuesta a medidas equivalentes adoptadas por la administración de Donald Trump. La ofensiva comercial canadiense alcanza leche, perfumes, consolas de videojuegos, palos de golf, acero, aluminio, ropa y otros bienes procedentes de EEUU.
“Pidieron demasiado y ofrecieron muy poco”, afirmó el primer ministro canadiense, Mark Carney, al responsabilizar a Washington por el fracaso de las negociaciones comerciales.
Las nuevas tarifas llegan después de que Estados Unidos impusiera gravámenes del 50 % a productos canadienses por un valor similar. Ottawa había advertido que respondería “dólar por dólar”, mientras las diferencias entre ambos gobiernos se ampliaron más allá del comercio, con desacuerdos sobre la OTAN, la soberanía canadiense y las reiteradas declaraciones de Trump sobre convertir a Canadá en el estado 51 de EEUU.
“No quiero autos canadienses, no quiero piezas canadienses”, escribió Trump el mes pasado en sus redes sociales, al endurecer su discurso contra Ottawa.
La disputa amenaza con afectar especialmente a fabricantes del medio oeste estadounidense y productores lácteos de estados como Wisconsin y Vermont. Aunque las mercancías alcanzadas representan solo una parte de los más de 700.000 millones de dólares que ambos países intercambiaron el año pasado, las nuevas medidas reflejan un deterioro creciente en una de las relaciones comerciales más estrechas de América del Norte.
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Las tensiones podrían aumentar todavía más. Trump anunció aranceles del 50 % para las importaciones canadienses de automóviles y acero a partir de enero y amenazó con nuevas restricciones contra el fabricante aeronáutico Bombardier. Canadá, por su parte, mantiene su estrategia de responder a las medidas estadounidenses mientras defiende su autonomía comercial frente a las exigencias de Washington.




