
Reino Unido parece desintegrarse. Escocia, Gales e Irlanda del Norte se han unido para exigir a Londres que facilite futuros cambios constitucionales y reconozca el derecho de sus pueblos a decidir su propio destino.
Los líderes de los tres territorios suscribieron en Cardiff una declaración conjunta en la que reclamaron al Gobierno británico “prepararse, planificar y facilitar” posibles cambios constitucionales argumentando que «tienen derecho a la autodeterminación».
El documento también plantea fortalecer la cooperación económica y energética y desarrollar las relaciones con la Unión Europea, en una muestra de coordinación política sin precedentes entre las tres regiones.
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Tres caminos distintos para romper con Londres
En este sentido, los tres territorios no tienen las mismas posibilidades para romper con Londres. Escocia y Gales necesitan el visto bueno de Westminster para celebrar un referéndum, mientras Irlanda del Norte cuenta con el mecanismo establecido por el Acuerdo de Viernes Santo para decidir entre permanecer en el Reino Unido o integrarse a una Irlanda unificada.
El Tribunal Supremo británico ya determinó en 2022 que Escocia no puede convocar unilateralmente una consulta de independencia.
El eventual cambio constitucional también tendría consecuencias distintas frente a la Unión Europea. Una Irlanda del Norte integrada a la República de Irlanda pasaría a formar parte de un Estado miembro, mientras que Escocia y Gales tendrían que solicitar su adhesión como nuevos países.
El experto jurídico, Edmarverson Santos, destaca estas diferencias, y Nikolay Topornin advierte que Londres podría contener el separatismo si concede más autonomía; de lo contrario, la confrontación podría profundizarse.




