

Estados Unidos ya trabaja en la planificación de los sistemas militares que necesitará durante los próximos 5, 10, 15 y 20 años, con especial atención a escenarios de guerra en el espacio, bajo tierra y bajo el agua.
El secretario de Guerra, Pete Hegseth, explicó durante un discurso en la Academia de la Fuerza Aérea que el Pentágono puso en marcha una iniciativa destinada a anticipar cómo cambiarán los conflictos y qué tecnologías deberán estar disponibles para enfrentarlos.
Entre las áreas bajo evaluación se encuentran los sistemas cislunares, diseñados para operar en el espacio comprendido entre la órbita terrestre baja y la superficie de la Luna, además de plataformas espaciales, submarinas y subterráneas.
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Hegseth aseguró que la combinación de sistemas tripulados y autónomos tendrá un peso creciente en la guerra del futuro y que el Pentágono ya trabaja con especialistas de la industria para acelerar el desarrollo de estas capacidades.
La nueva estrategia coincide con una ampliación del uso militar estadounidense de la inteligencia artificial, la robótica y los drones. A finales de septiembre, el Pentágono anunció la creación de un nuevo comando dedicado específicamente a la guerra autónoma y al empleo de sistemas impulsados por IA.
China cuestionó ese despliegue y advirtió que la expansión de armamento estadounidense en órbita puede acelerar una carrera armamentística espacial y aumentar la inestabilidad estratégica.




