El gobierno de Emmanuel Macron enfrenta una crisis económica y social que ha desatado masivas protestas
El gobierno de Emmanuel Macron enfrenta una crisis económica y social que ha desatado masivas protestas

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, anunció nuevas restricciones a las manifestaciones, en medio de protestas por el aumento del costo de vida, el deterioro de los servicios públicos y una creciente crisis económica.

“La recomendación general es que no haya manifestaciones en los próximos días. No es el momento de hacerlo; queremos que la calma vuelva a todas partes”, declaró Macron tras reunirse con responsables de seguridad.

Las medidas llegan después de los disturbios del 17 de octubre, mientras el país enfrenta su mayor costo de endeudamiento en 24 años, según Reuters y el diario Le Monde.

El mandatario anunció que las autoridades podrán prohibir concentraciones que consideren ilegítimas, mientras las marchas sindicales autorizadas deberán seguir rutas alternativas para proteger comercios y edificios públicos.

Crece el descontento social en Francia

Las restricciones se producen después de una jornada de protestas que terminó con disturbios, saqueos, incendios y daños materiales en varias ciudades francesas.

El gobierno ha respondido con detenciones, prohibiciones y toques de queda en determinadas zonas. Macron también convocó un Consejo de Defensa para el viernes 23 de octubre, donde se estudiarán nuevas medidas de seguridad, mientras organizaciones estudiantiles y sindicales mantienen sus reivindicaciones económicas y sociales.

Francia paga cada vez más por su deuda

A la tensión social se suma el deterioro de las finanzas públicas. El 21 de octubre, el interés de los bonos franceses a diez años superó el 5 % por primera vez desde 2002.

Esto significa que el Estado debe ofrecer intereses más altos para conseguir dinero prestado, debido a la creciente desconfianza de los inversores en su situación económica y política.

El panorama económico también se agrava por el estancamiento de la actividad productiva. Según Le Monde, el crecimiento de Francia apenas alcanzaría el 0,4 % en 2026, mientras la deuda pública se sitúa en el 119 % del producto interior bruto (PIB) y el déficit podría elevarse al 5,4 %.

En términos sencillos, el país acumula una deuda superior al valor de todo lo que produce en un año y continúa gastando más dinero del que recibe.

Francia necesita pedir prestados cerca de 30.000 millones de euros cada mes para cubrir sus necesidades financieras, pero ahora debe pagar intereses más elevados.

Esta situación aumentará el costo de su deuda y reducirá los recursos disponibles para otras prioridades del Estado.

Aunque el país todavía consigue financiación, la incertidumbre política, las dificultades para aprobar un presupuesto y las protestas mantienen la presión sobre el gobierno de Macron, que enfrenta simultáneamente el malestar ciudadano y el deterioro de las cuentas públicas.