
Un creciente movimiento digital está llamando a abandonar ChatGPT, el popular chatbot desarrollado por OpenAI, luego de que la empresa confirmara un acuerdo con el Departamento de Defensa de Estados Unidos para implementar su inteligencia artificial en redes militares clasificadas. La decisión ha generado preocupación internacional sobre el uso de IA en el ámbito militar y sus posibles consecuencias éticas.
La campaña QuitGPT asegura que más de 1,5 millones de personas ya han participado cancelando suscripciones, difundiendo llamados al boicot o registrándose en su plataforma.
La controversia se intensificó después de que Anthropic, empresa creadora del chatbot Claude, rechazara otorgar acceso total de su tecnología al Pentágono. Su director ejecutivo, Dario Amodei, advirtió que ciertos usos de la inteligencia artificial podrían representar riesgos para los principios democráticos y superar los límites seguros de la tecnología actual.
“En algunos casos, la IA podría socavar los valores democráticos en lugar de defenderlos”, afirmó Amodei al explicar la negativa de su compañía.
Horas después de ese rechazo, Sam Altman, director de OpenAI, anunció que su empresa sí alcanzó un acuerdo para integrar sus modelos de IA en sistemas del Pentágono, lo que desató una fuerte reacción en comunidades tecnológicas y redes sociales.
El movimiento QuitGPT sostiene que existen múltiples alternativas al chatbot de OpenAI, incluyendo plataformas de código abierto y otros asistentes de inteligencia artificial como Gemini de Google o Claude de Anthropic. Mientras crece el debate sobre la militarización de la inteligencia artificial, el boicot digital contra ChatGPT continúa expandiéndose en todo el mundo.




