
La central nuclear de Bushehr fue nuevamente blanco de un ataque, en medio de la creciente ofensiva iniciada por Estados Unidos e Israel. De acuerdo con agencias iraníes, el impacto ocurrió en las inmediaciones del complejo atómico.
Un proyectil cayó cerca del perímetro de seguridad de la instalación iraní, provocando la muerte de un guardia y daños en estructuras auxiliares. La onda expansiva y fragmentos del impacto afectaron edificaciones cercanas al reactor, elevando la alarma entre las autoridades.
Pese a lo sucedido, evaluaciones preliminares indican que las áreas críticas del complejo no resultaron comprometidas. Las operaciones, según fuentes oficiales, continúan con normalidad, aunque bajo estrictas medidas de vigilancia ante nuevos ataques.
Este incidente marca el cuarto ataque contra la planta desde el inicio de la ofensiva militar contra la República Islámica. Informes señalan que las acciones previas también impactaron instalaciones administrativas y zonas adyacentes al reactor nuclear.
Conflicto escala y coloca a Bushehr en el centro de la alarma internacional
A finales de marzo, el Ministerio de Exteriores de Rusia condenó hechos similares, señalando una posible intención de provocar una catástrofe nuclear. La crítica se dio en el contexto del rol de Rosatom, empresa estatal rusa con la que Irán sostiene acuerdos de cooperación en materia nuclear.
Por su parte, el canciller iraní Abbas Araghchi alertó sobre el peligro radiológico que implican estos bombardeos. Asimismo, criticó la inacción del Consejo de Seguridad de la ONU y del Organismo Internacional de Energía Atómica, OIEA, subrayando que los ataques cerca de Bushehr podrían desencadenar una fuga con impacto regional, especialmente en países del Golfo como Emiratos Árabes Unidos, Omán, Arabia Saudita, Catar y Baréin.




