
Canadá presentó un plan de inversión en defensa militar por 366.000 millones de dólares, con el objetivo de reducir su dependencia militar de Estados Unidos, según informó el primer ministro Mark Carney.
“Durante las últimas décadas, Canadá no ha gastado ni invertido lo suficiente en nuestra defensa. Hemos dependido en exceso de nuestra geografía y de otros para protegernos”, afirmó Carney.
La iniciativa contempla el fortalecimiento de la seguridad nacional, la industria militar y la infraestructura estratégica del país, donde se prevé destinar 180.000 millones de dólares canadienses en equipamiento militar y 290.000 millones a infraestructura de seguridad y defensa.
Asimismo, el Gobierno señaló que la estrategia equivale a más de medio billón de dólares canadienses en inversión para reforzar la soberanía, la prosperidad económica y la capacidad operativa en tierra, mar y aire.
Durante la reciente conferencia de Múnich, Ottawa se integró al programa Acción para la Seguridad en Europa (SAFE) de la Unión Europea, convirtiéndose en el único país no europeo en participar en el mecanismo de financiación de defensa del bloque.
Carney subrayó que, aunque la relación con Estados Unidos es sólida, la actual dependencia genera vulnerabilidades estratégicas que Canadá busca superar.
Las tensiones bilaterales se intensificaron tras el regreso del presidente Donald Trump a la Casa Blanca, quien impuso aranceles al acero, aluminio y automóviles canadienses, medidas que derivaron en represalias por parte de Ottawa.
El plan también contempla la creación de 125.000 empleos bien remunerados y el desarrollo de una base industrial de defensa nacional que permita a Canadá no depender de decisiones externas en materia de seguridad.
Según el Ejecutivo, la estrategia combina autosuficiencia con nuevas alianzas internacionales para fortalecer la posición del país en el actual contexto geopolítico.




