
Desde La Habana, el presidente, Miguel Díaz-Canel, rindió homenaje a los 32 combatientes cubanos que murieron mientras protegían al líder venezolano, Nicolás Maduro; y a su esposa, Cilia Flores, durante la invasión y ataque de EEUU perpetrado el 3 de enero, destacando que “se comportaron como titanes hasta la última batalla”.
El mensaje fue pronunciado en un acto multitudinario realizado en la Tribuna Antiimperialista, frente a la sede diplomática de Estados Unidos. Allí, Díaz-Canel recordó el momento en que Cuba conoció que se había iniciado la agresión militar en suelo venezolano. Según relató, las horas posteriores estuvieron marcadas por la indignación y la impotencia ante lo que calificó como una acción criminal ordenada desde Washington.
El mandatario afirmó que los combatientes caídos no solo cumplieron una misión de protección, sino que defendieron principios que, a su juicio, representan a ambos pueblos: la dignidad humana, la paz y el honor de Cuba y de América Latina. Subrayó que el sacrificio realizado no fue un hecho aislado, sino expresión de una relación histórica entre Cuba y Venezuela que ha resistido presiones constantes.
Militares cubanos defendieron al presidente Maduro y a su esposa hasta con sus vidas
Durante su intervención, Díaz-Canel evocó al primer coronel Humberto Alfonso Roca, jefe del grupo encargado de resguardar a la pareja presidencial venezolana, recordando su determinación de no permitir la captura o asesinato del mandatario. «‘Solo sobre mi cadáver podrán llevarse o asesinar al Presidente’”, prometió el héroe cubano.
El recuerdo de esa promesa, hecha con anterioridad al ataque, marcó uno de los momentos más conmovedores del discurso de Díaz-Canel.
El presidente cubano también destacó que el grupo enfrentó a los atacantes en condiciones de clara desventaja, logrando causar bajas y afectar parcialmente uno de los medios aéreos utilizados en el operativo. Afirmó que los hechos no se desarrollaron como fueron presentados públicamente y expresó su convicción de que con el tiempo saldrá a la luz la verdad completa.
Al concluir, Díaz-Canel reiteró que para el pueblo cubano dar la propia sangre e incluso la vida por un pueblo hermano no es una excepción, sino parte de una tradición histórica de solidaridad, reafirmada —dijo— en medio del bombardeo que afectó a Caracas y dejó un elevado número de víctimas.




