
El canciller alemán, Friedrich Merz, afirmó en la Conferencia de Seguridad de Múnich que el orden internacional liberal surgido tras la Guerra Fría “ya no existe”. Según expresó, la Unión Europea debe asumir que el mundo atraviesa una etapa marcada por la competencia entre grandes potencias.
En ese escenario, sostuvo que el bloque necesita adaptarse con rapidez y reforzar su capacidad militar. A su juicio, la disputa por recursos, tecnología y cadenas de suministro define la nueva realidad global.
Las declaraciones se producen mientras Berlín busca sortear las reglas fiscales de la UE sobre déficit y competencia para impulsar un ambicioso plan de rearme.
Alemania, la principal economía del bloque, prevé destinar 582.000 millones de dólares a defensa hasta 2029, pese a la recesión que enfrenta.
El banco central alemán advirtió el año pasado que el país se encamina al mayor déficit presupuestario desde comienzos de los años noventa. El Gobierno justifica el gasto como una respuesta estratégica al nuevo contexto internacional.
Durante su intervención, Merz señaló que el liderazgo de Estados Unidos ha sido cuestionado y quizá debilitado.
Asimismo, reiteró su objetivo de convertir a la Bundeswehr en el “ejército convencional más fuerte de Europa”.
El canciller anunció además conversaciones con el presidente francés, Emmanuel Macron, sobre una eventual disuasión nuclear europea.
Desde Berlín se ha insistido en que la Bundeswehr debe estar “lista para la guerra” en 2029 ante un hipotético enfrentamiento con Rusia, algo que Moscú calificó de absurdo.




