
Irán dejó claro que su capacidad misilística queda fuera de cualquier diálogo internacional. Así lo afirmó Alí Shamkhani, asesor del líder supremo Alí Jameneí, durante un acto por el 47.º aniversario de la Revolución Islámica.
En ese contexto, subrayó que el programa de misiles balísticos constituye un asunto soberano. Por tanto, sostuvo que no existe margen para discutirlo en ninguna mesa de negociación.
El pronunciamiento ocurre tras los primeros contactos entre Teherán y Washington sobre el programa nuclear iraní, celebrados la semana pasada en Omán.
Esas conversaciones marcaron un nuevo intento de distensión entre ambos países. Sin embargo, desde la dirigencia iraní insisten en que los intercambios deben limitarse exclusivamente al ámbito nuclear. Cualquier intento de ampliar la agenda, advirtieron, vulnera sus principios estratégicos.
De este modo, la República Islámica reafirma que su defensa no es objeto de regateo diplomático. Las autoridades iraníes sostienen que su capacidad balística es disuasiva y responde a su derecho a la autodefensa.
En consecuencia, cualquier diálogo con Estados Unidos tendrá límites definidos por sus intereses nacionales. La postura oficial apunta a blindar su soberanía frente a presiones externas.




