
Un denso manto de nubes negras cubrió este fin de semana el cielo de Teherán después de que ataques israelíes y estadounidenses alcanzaran depósitos de petróleo en la capital iraní y sus alrededores.
La Media Luna Roja iraní emitió una alerta urgente a la población, advirtiendo que las precipitaciones podrían volverse tóxicas debido a los contaminantes liberados por las explosiones en instalaciones energéticas. «El contacto con esta lluvia podría provocar quemaduras químicas en la piel y daños pulmonares», señaló la institución, instando a los civiles a tomar precauciones extremas.
El sábado, cuatro instalaciones de almacenamiento de petróleo y un centro de transferencia en Teherán y la provincia de Alborz fueron alcanzados, según informó la agencia Fars. Entre los blancos se encontraban el depósito de Aghdasieh, la refinería de Teherán, el almacén de Shahran —cuyo petróleo se derramó por las calles— y una instalación en Karaj. Al menos cuatro conductores de camiones cisterna murieron.
El portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmail Baghaei, denunció que «la guerra criminal entre Estados Unidos e Israel contra Irán ha entrado en una nueva fase con ataques deliberados contra nuestra infraestructura energética». Baghaei calificó los bombardeos como «guerra química intencional contra los ciudadanos iraníes» y advirtió que las consecuencias ambientales «no se limitarán a las fronteras de Irán». «Estos ataques constituyen crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio», sentenció.
El ejército israelí confirmó en un comunicado el ataque a varios complejos de almacenamiento de combustible y energía en Teherán, afirmando que las instalaciones estaban siendo utilizadas por las fuerzas armadas iraníes. El ejército israelí lo calificó de «ataque significativo» destinado a desmantelar la infraestructura militar del gobierno.
Además, el Ministro de Exteriores , Abbas Araghchi, acusó a Estados Unidos de atacar una planta desalinizadora en la isla de Qeshm, de la que dependen 30 localidades para el agua potable. Horas antes, Israel había bombardeado el aeropuerto de doble uso civil y militar de Mehrabad. Pese a los ataques, las autoridades aseguraron que no hay desabastecimiento de combustible.





