
Irán lanzó una ofensiva con misiles contra el sur de Israel que impactó en la ciudad de Dimona, donde se ubica un centro de investigación nuclear, en lo que Teherán calificó como una respuesta directa a ataques previos contra su infraestructura estratégica. El ataque dejó múltiples heridos y daños significativos, marcando un nuevo punto de inflexión en la escalada del conflicto en la región.
El ejército israelí confirmó “un impacto directo de un misil iraní” en un edificio de la ciudad que alberga un centro de investigación nuclear.
La acción iraní se produce tras un ataque previo contra la instalación nuclear de Natanz, lo que refuerza la lógica de respuesta proporcional adoptada por Teherán. Medios iraníes señalaron que la ofensiva forma parte de una estrategia de disuasión, mientras que las autoridades israelíes reconocieron fallos en sus sistemas de interceptación, actualmente bajo investigación.
Benjamín Netanyahu admite el golpe de respuesta iraní
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, calificó la jornada como “una noche muy difícil en la lucha por nuestro futuro”.
Los impactos también se registraron en otras ciudades como Arad, evidenciando la capacidad operativa de Irán para proyectar fuerza en distintos puntos del territorio israelí. La magnitud de los ataques ha obligado a las autoridades a reforzar los equipos de emergencia y coordinar respuestas internas ante una situación que continúa evolucionando. En paralelo, el presidente estadounidense Donald Trump ha descartado una pausa en el conflicto, asegurando que sus fuerzas “lo han aniquilado todo”, en medio de una narrativa que contrasta con los hechos sobre el terreno.




