
El portaaviones USS Abraham Lincoln se replegó hacia mar abierto tras una operación defensiva ejecutada por Irán en el golfo Pérsico.
La maniobra se produjo luego del lanzamiento de misiles desde la costa iraní hacia la formación naval estadounidense.
Autoridades militares iraníes informaron que proyectiles tierra-mar tipo Qadir impactaron contra el grupo de combate, obligándolo a modificar su posición estratégica.
Estos sistemas, diseñados para neutralizar amenazas navales, habrían alcanzado objetivos en alta mar.
La oficina de relaciones públicas del Ejército iraní sostuvo que el buque insignia fue alcanzado durante la operación. Asimismo, reiteró que las fuerzas armadas mantienen plena capacidad de respuesta ante cualquier incursión.
La acción se enmarca en una estrategia de defensa activa en aguas del golfo.
La autoridad naval, Shahram Irani, aseguró que estas maniobras forman parte de la protección de la soberanía marítima nacional.
Indicó además que el control sobre el estrecho de Ormuz se mantiene bajo estricta vigilancia y las fuerzas extranjeras son monitoreadas de forma permanente.
El alto mando iraní reafirmó que continuará respondiendo ante cualquier agresión, en alusión a recientes ataques en la región.
Las acciones ejecutadas evidencian un control firme sobre su entorno marítimo y envían un mensaje claro a Washington y sus aliados.
Así, Teherán se posiciona como un actor decisivo en la estabilidad regional, dispuesto a resguardar sus intereses ante cualquier amenaza.




