
Irán dejó claro que las actuales negociaciones con Estados Unidos en Islamabad no se limitan a un simple diálogo, sino que representan una etapa marcada por exigencias concretas.
La postura fue expuesta por el vicecanciller para Asuntos Jurídicos, Kazem Qaribabadi. Las conversaciones se desarrollan bajo mediación de Pakistán en un contexto de alta tensión.
El funcionario destacó que Teherán llega a esta fase con una preparación integral frente a cualquier escenario posible. Según explicó, el país está listo tanto para avanzar en acuerdos diplomáticos como para responder en el ámbito defensivo. Esta dualidad refleja, afirmó, la seriedad de la delegación iraní.
En ese sentido, subrayó que el nivel y la composición del equipo negociador evidencian el compromiso del país. Además, indicó que la presencia de altos mandos refuerza la determinación de alcanzar objetivos estratégicos. La delegación busca proyectar firmeza en cada etapa del proceso.
“Existen varias diferencias importantes. La República Islámica de Irán está seriamente preparada para cualquier escenario”, afirmó Qaribabadi. Añadió que tanto en el plano militar como en el diplomático, la preparación es sólida. Asimismo, remarcó que esta capacidad define el carácter de la negociación actual.
El vicecanciller atribuyó el cambio en la dinámica a las experiencias previas con Estados Unidos. Recordó que rondas anteriores estuvieron marcadas por incumplimientos y promesas no concretadas. Por ello, aseguró que Irán ha ajustado su enfoque con base en esas lecciones.
“Teniendo en cuenta el historial de deshonestidad y promesas incumplidas, esta ronda es fundamentalmente distinta”, sostuvo el diplomático. Enfatizó que ahora se trata de un proceso más firme y orientado a resultados concretos. También recalcó que las exigencias iraníes ocupan el centro del diálogo.
Finalmente, Qaribabadi afirmó que los recientes logros militares y la cohesión interna han fortalecido la posición de Irán. Según indicó, estos factores le otorgan ventaja en la mesa de negociación. De este modo, Teherán encara el proceso con mayor confianza y capacidad de presión.




