
El régimen de Israel decidió ampliar el área bajo control ilegal en el sur de Líbano, en un intento por reforzar su posición militar en una zona cada vez más inestable. La medida busca mantener su invasión y cubrir su frontera norte ante respuestas a su agresión por los libaneses.
Según explicó Benjamín, el objetivo es impedir posibles incursiones y reducir la capacidad de ataque con misiles antitanque desde territorio libanés. En paralelo, aseguró que los recientes acontecimientos han modificado profundamente el equilibrio regional, lo que obliga a Israel a redefinir su enfoque de “seguridad”.
Escalada israelí contra el Líbano
Recientemente, un ataque aéreo perpetrado por Israel contra un vehículo de prensa en el sur de Líbano dejó tres periodistas muertos, varios heridos y la muerte de un paramédico. El incidente ocurrió en la zona de Jezzine, donde el automóvil —identificado como medio de comunicación— fue alcanzado por múltiples impactos.
Testimonios y reportes señalan que, tras el primer ataque, los equipos de emergencia que acudieron al lugar también fueron alcanzados, lo que provocó la muerte de un socorrista. Las cadenas afectadas confirmaron las bajas y sostuvieron que se trataba de periodistas en ejercicio de sus funciones.
El repunte del conflicto se produjo a inicios de marzo, cuando Hezbolá retomó las acciones armadas tras el asesinato del líder supremo iraní, Alí Jameneí, en bombardeos realizados por Estados Unidos e Israel contra Irán a finales de febrero.
Desde entonces, las fuerzas israelíes han incrementado la agresión militar en distintos puntos del sur libanés. El 3 de marzo anunciaron el inicio de incursiones terrestres, marcando un cambio en la dinámica del enfrentamiento.
Posteriormente, el 16 de marzo, el Ejército confirmó que mantiene operaciones limitadas sobre posiciones consideradas clave de Hezbolá. Estas acciones forman parte de una estrategia orientada a consolidar una línea de agresión más profunda en un contexto regional que continúa deteriorándose.




