
El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, afirmó que el presidente estadounidense Donald Trump mantuvo contactos directos con todos los países que importan petróleo y gas ruso para presionarlos a adquirir hidrocarburos de Estados Unidos, aun cuando resultan más costosos.
«Ahora sabemos —y ellos no lo ocultan demasiado— que el presidente de EE.UU., Donald Trump, tuvo contacto con todos los países que compran petróleo y gas rusos: [incluido] con la India, después de lo cual él anunció que la India dejaría de comprar petróleo ruso. La India no confirmó esto», afirmó.
Lavrov recordó que, al inicio del segundo mandato de Trump, funcionarios estadounidenses como el secretario de Estado Marco Rubio plantearon la posibilidad de impulsar proyectos conjuntos en áreas estratégicas como el Ártico, la energía, el espacio, la inteligencia artificial y las tecnologías avanzadas.
Desde Moscú, sostuvo el canciller, siempre hubo disposición a avanzar en una cooperación basada en beneficios mutuos.
Sin embargo, el jefe de la diplomacia rusa subrayó que los hechos contradicen ese discurso. Señaló que las sanciones contra Rusia continúan vigentes y recordó que, semanas después de la cumbre entre Vladímir Putin y Trump en Alaska, Washington prohibió de forma unilateral los proyectos internacionales de las petroleras Lukoil y Rosneft, una decisión que calificó de ilegal.
Lavrov aseguró que el objetivo real de Washington es apropiarse del mercado energético mundial, debilitando la posición de Rusia tanto en los hidrocarburos como en la energía nuclear.
Denunció además que EE.UU. presiona a terceros países, incluida la India, para que abandonen el suministro ruso y adapten sus sistemas energéticos a estándares estadounidenses, una estrategia que, busca consolidar una hegemonía económica a costa de la soberanía energética de otras naciones.




