
Miles de personas volvieron a movilizarse en Caracas para exigir la liberación del presidente, Nicolás Maduro, y de la primera combatiente, Cilia Flores, a ocho días de del secuestro ejecutado el gobierno de Estados Unidos.
La movilización partió desde Plaza Venezuela y avanzó hasta la Asamblea Nacional, en el marco de una nueva jornada de manifestaciones consecutivas en rechazo a la agresión de Washington.
La concentración estuvo integrada por movimientos sociales, trabajadores, comuneros y organizaciones populares, que ratificaron su respaldo al Ejecutivo y denunciaron ante la comunidad internacional lo que califican como una grave violación de la soberanía nacional y de los derechos humanos.
Venezuela no se rinde
Bajo la consigna «Venezuela No Se Rinde», los manifestantes rechazaron el intervencionismo extranjero y reafirmaron la vigencia del mandato popular correspondiente al período 2025–2031.
Las movilizaciones forman parte de un estado de defensa popular permanente que, según los organizadores, se extiende por los 23 estados del país y el Distrito Capital, con un papel central de las comunas en la articulación y cohesión social. Sectores juveniles y profesionales también se han sumado a las protestas realizadas en días previos.
Mientras la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, encabeza una Comisión de Alto Nivel para denunciar el caso en instancias internacionales, las manifestaciones en las calles buscan respaldar la ofensiva diplomática y demostrar que el país continúa activo y movilizado.
Durante la jornada también se expresó repudio al ataque contra un centro de distribución de salud en La Guaira, donde la destrucción de insumos médicos fue señalada como un crimen de guerra que afecta directamente a la población más vulnerable. Este hecho, según los manifestantes, ha ampliado el apoyo popular a la defensa de las instituciones y del proceso bolivariano.
Al cierre de la movilización frente al Palacio Federal Legislativo, voceros populares afirmaron que las protestas continuarán de forma indefinida mientras persista la situación, destacando la unidad cívico-militar como uno de los principales pilares de la resistencia.




