
La ONU condenó el ataque israelí contra la localidad siria de Beit Jinn, calificándolo como una grave violación de la soberanía de Siria. La enviada especial adjunta para el país, Najat Rochdi, advirtió que las operaciones militares de Israel profundizan la inestabilidad regional y fuerzan el desplazamiento de civiles en una zona ya afectada por años de conflicto.
El ataque israelí incluyó bombardeos desde helicópteros y la incursión de una patrulla terrestre, dejando 13 fallecidos y nuevos desplazamientos en las afueras de Damasco. Naciones Unidas reiteró su compromiso con la integridad territorial de Siria y urgió el respeto de la Resolución de Separación de 1974, que Israel ha ignorado en sus operaciones recientes.
Siria calificó el ataque como un crimen de guerra y llamó al Consejo de Seguridad de la ONU, a la comunidad internacional y a la Liga Árabe a adoptar medidas urgentes para frenar la ofensiva israelí. La escalada en Beit Jinn vuelve a poner en el centro del debate el riesgo de una mayor expansión militar de Israel en Siria, en un escenario donde la tensión y la crisis humanitaria continúan en aumento.




