La ofensiva militar desata una peligrosa escalada y eleva el riesgo de un conflicto regional
La ofensiva militar desata una peligrosa escalada y eleva el riesgo de un conflicto regional

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, condenó con dureza la muerte del líder supremo de Irán, Alí Jameneí, ocurrida durante la operación militar de Estados Unidos y Israel.

El mandatario calificó el hecho como una “cínica violación de todas las normas de la moral humana y del derecho internacional”.

Además, envió sus condolencias al presidente Masoud Pezeshkian, así como al Gobierno y al pueblo iraní.

Desde el Kremlin, Putin destacó que Jamenei será recordado como una figura decisiva en el fortalecimiento de la alianza entre Moscú y Teherán.

Resaltó su influencia política y su contribución al desarrollo de relaciones estratégicas entre ambas naciones. En ese sentido, subrayó que su legado trasciende las fronteras de Irán y marca una etapa en el equilibrio geopolítico regional.

El ataque que derivó en su muerte fue presentado por las autoridades israelíes como una acción “preventiva” para eliminar supuestas amenazas a su seguridad.

Posteriormente, el presidente estadounidense, Donald Trump, confirmó la participación directa de fuerzas de Washington en la ofensiva contra el territorio iraní, lo que amplificó la gravedad del escenario internacional.

Como respuesta, Teherán lanzó múltiples oleadas de misiles balísticos contra objetivos israelíes y bases militares estadounidenses en Oriente Medio.

Las autoridades iraníes advirtieron que la agresión no quedará impune y que las acciones futuras podrían redefinir el mapa político y militar de la región.