
Rusia anunció que no venderá petróleo a los países que respalden límites de precios impulsados por Occidente, en una decisión que refuerza su política energética en medio de la creciente demanda global y la crisis vinculada a Irán.
El viceministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Andrey Rudenko, calificó estas medidas como “antimercado” y advirtió que distorsionan el suministro energético.
“Moscú no suministrará petróleo a los países que apoyen un plan de fijación de precios ‘antimercado’”, advirtió.
Mientras países del G7 han intentado limitar el crudo ruso, el mercado muestra un giro: el petróleo tipo Urals se vende con mayor valor en Asia, especialmente en India, reflejando la reconfiguración del comercio energético.
En declaraciones a Izvestia, Rudenko señaló que la volatilidad responde a la escasez de oferta y a las tensiones geopolíticas, agravadas tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.
En este escenario, Rusia consolida su presencia en mercados asiáticos y fortalece alianzas energéticas, mientras las sanciones occidentales continúan reordenando el mapa global del petróleo.




