
El 2026 quedará marcado por el secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y de la primera dama Cilia Flores, un episodio que deterioró gravemente el sistema de las relaciones internacionales, afirmó el vicepresidente del Consejo de Seguridad, Dmitri Medvédev.
“Esto, por supuesto, fue un acto de brutalidad absolutamente vil o, dicho con más elegancia, una catástrofe total para las relaciones internacionales”, denunció Medvédev.
En su análisis, el funcionario ruso planteó que existen solo dos escenarios posibles: una liberación discreta por parte de Estados Unidos o la consolidación de Nicolás Maduro como una figura histórica comparable con Nelson Mandela.
Bajo esta perspectiva, afirmó que la presión pública internacional podría forzar a futuras administraciones estadounidenses a revertir la situación. Asimismo, señaló que el petróleo constituye un factor central, aunque insuficiente para resolver el conflicto.
Finalmente, Medvédev vinculó el caso venezolano con el contexto más amplio de sanciones, disputas energéticas y tensiones marítimas, advirtiendo que el orden internacional atraviesa una fase de inestabilidad profunda.
A su juicio, las acciones recientes de Washington evidencian una política de presión constante que continuará independientemente de las circunstancias. En ese sentido, concluyó que los Estados deberán actuar considerando un escenario global cada vez más caótico.




