La Asamblea de Expertos de Irán designó al ayatolá Seyyed Mojtaba Jameneí como el tercer líder supremo de la República Islámica, en una sesión extraordinaria celebrada días después del asesinato de su padre, el Gran Ayatolá Alí Jamenei, en un ataque perpetrado por Estados Unidos e Israel.

La declaración oficial, difundida este domingo, confirmó que Mojtaba Jamenei, de 57 años, asume el máximo cargo político-religioso del país «basándose en el voto decisivo de los respetados representantes de la Asamblea de Expertos del Liderazgo». El órgano, compuesto por 88 miembros eruditos, activó el mecanismo constitucional previsto en el Artículo 108 pese a lo que describieron como «críticas condiciones de guerra y amenazas directas de los enemigos».

El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Larijani, elogió la labor del organismo por reunirse «a pesar de todas las condiciones especiales en las que nos encontramos y de la amenaza de bombardeo de Trump». Larijani subrayó que, «a pesar de todas las artimañas de los enemigos, que pensaban que con el martirio del Imam Jameneí la estructura llegaría a un punto muerto, la Asamblea intervino a tiempo y eligió al ayatolá Seyyed Mojtaba Jameneí entre las personas destacadas», neutralizando así las campañas propagandísticas enemigas.

Perfil del nuevo líder

Nacido en 1969 en Mashhad, Mojtaba Jameneí es el segundo hijo del líder fallecido y yerno de Abdol Hadi Haddad Adel, destacada figura política que fue portavoz del parlamento iraní. Su trayectoria combina una sólida formación teológica con una discreta pero influyente presencia en los círculos de poder.

Según el perfil difundido por la agencia Tasnim, Jameneí participó en la guerra Irán-Irak (1980-1988) —conflicto que Teherán denomina «Defensa Sagrada»— y completó estudios avanzados en Qom, la principal ciudad sagrada chiita, donde recibió enseñanzas de las máximas autoridades religiosas, incluyendo a los ayatolás Yavad Tabrizi, Hossein Vahid Jorasani y Musa Shobeiri Zanyani.

Su carrera académica despegó en la década de 2000, atrayendo a cientos de estudiantes a sus clases sobre jurisprudencia y principios islámicos. En 2023 sorprendió al suspender sus enseñanzas por «motivos espirituales», rechazando peticiones para revertir la decisión incluso cuando su padre intervino para sugerirle que reconsiderara.

Paralelamente, mantuvo estrechos vínculos con altos cargos militares y políticos. Fue cercano al general Qasem Soleimani, comandante de la Fuerza Quds asesinado por Estados Unidos en 2020, y al exlíder de Hezbolá, Hasán Nasralá. Según la biografía oficial, participó en la gestión de «asuntos importantes del país» junto a su padre, adquiriendo experiencia en áreas como estabilidad económica, vivienda, transformación agrícola y apoyo a proyectos tecnológicos.

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Horas después de su designación, el Mando General de las Fuerzas Policiales de Irán emitió un comunicado jurando «sincera lealtad, hasta el último aliento» al nuevo líder. Las fuerzas de seguridad felicitaron la «merecida elección» y se declararon «atentos a las órdenes y preparados para ejecutar los decretos y directrices» del nuevo Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, siguiendo la línea de lealtad mostrada durante el liderazgo del ayatolá Alí Jamenei.

La jura de lealtad de las fuerzas policiales y el respaldo del Consejo de Seguridad Nacional consolidan el apoyo institucional al sucesor en un momento de máxima tensión, después de que el ayatolá Alí Jameneí muriera junto a altos comandantes militares y estudiantes en un bombardeo. La Asamblea de Expertos llamó a la «noble nación de Irán» a «jurar lealtad al Liderazgo y mantener la cohesión en torno al eje del Wilayat», en referencia a la doctrina del gobierno del jurista islámico que fundamenta el sistema político iraní des