
Más de 8 mil vuelos en Estados Unidos fueron suspendidos este fin de semana debido a una intensa tormenta invernal que avanza sobre gran parte del territorio, provocando interrupciones en aeropuertos y advirtiendo cortes eléctricos prolongados.
Aproximadamente 140 millones de personas permanecen bajo alerta, desde Nuevo México hasta Nueva Inglaterra, según el Servicio Meteorológico Nacional.
El pronóstico advierte de fuertes nevadas y de una franja de hielo peligroso que se extiende desde el este de Texas hasta Carolina del Norte, con daños que podrían compararse a los ocasionados por huracanes.
El presidente Donald Trump aprobó declaraciones de emergencia para Carolina del Sur y Virginia.
Mientras tanto, gobernadores como Greg Abbott en Texas instaron a la población a permanecer en casa y a extremar precauciones en carreteras.
El Medio Oeste enfrenta temperaturas extremas, con sensación térmica de hasta -40 °C. Las compañías de servicios eléctricos preparan contingencias para evitar cortes, conscientes de que el hielo puede derribar líneas incluso días después de la tormenta.
La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias activó casi 30 equipos de búsqueda y distribución de recursos, entregando más de 7 millones de comidas, 600.000 mantas y 300 generadores en zonas críticas.
El presidente Trump enfatizó que la agencia está lista para responder y coordina esfuerzos con autoridades locales, mientras millones de estadounidenses enfrentan una de las tormentas invernales más severas de la última década.




