
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, estaba a punto de ordenar un ataque militar contra Irán a principios de esta semana, pero dio un drástico giro tras fuertes objeciones de aliados regionales, asesores y mandos militares, según un reporte exclusivo de The Wall Street Journal publicado este viernes. Las fuentes consultadas revelaron que la Casa Blanca estuvo a horas de iniciar una escalada bélica.
La noche del martes, Trump había instruido al Pentágono preparar un operativo contra Irán, llevando a los altos mandos a esperar la orden final para el miércoles. Como medida precautoria, parte del personal estadounidense fue evacuado de la base aérea de Al Udeid en Catar. Sin embargo, una evaluación conjunta de riesgos cambió el curso de los eventos.
Asesores de seguridad y comandantes militares advirtieron a Trump que un bombardeo rápido no garantizaría el derrocamiento del gobierno iraní, y que Estados Unidos carece de los medios logísticos en la región para sostener una operación amplia mientras protege a sus tropas y aliados. Paralelamente, líderes de Israel y países árabes transmitieron que el momento era inoportuno dada la volatilidad interna iraní y la incertidumbre sobre un liderazgo opositor claro.
Por otro lado, el secretario del Consejo de Seguridad Nacional iraní, Ali Larijani, junto a otros altos funcionarios, presionó a monarquías del Golfo, Irak y Turquía para que exigieran a Washington detenerse. Según el WSJ, Teherán advirtió sobre posibles represalias contra bases estadounidenses en Catar, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita en caso de un ataque.
Este cúmulo de presiones contribuyó al cambio de tono público de Trump el miércoles por la tarde. Desde la Casa Blanca, declaró que Irán había informado a su administración que los disturbios se habían aplacado, validando indirectamente la versión oficial iraní de que los manifestantes habían disparado contra las fuerzas de seguridad. Ese mismo día, en una llamada con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, este insistió en que EE.UU. no debía atacar en ese momento.
A pesar del aparente retroceso, la administración Trump continuó este jueves desplegando recursos militares adicionales hacia la región. La portavoz presidencial, Karoline Leavitt, afirmó que la postura del mandatario “seguía siendo la misma”, una señal que, según el diario, indica que la opción militar sigue sobre la mesa.
La crisis se enmarca en las protestas antigubernamentales que sacuden Irán desde diciembre, las cuales Teherán atribuye a una “guerra blanda” orquestada por Estados Unidos e Israel. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, denunció el domingo que “terroristas” vinculados a potencias extranjeras están asesinando inocentes, incendiando mezquitas y atacando propiedades públicas, consolidando la narrativa de una injerencia externa que justificaría una respuesta firme ante cualquier agresión.




