
La República Islámica de Irán emitió un contundente comunicado en el que condena la agresión militar de Estados Unidos e Israel contra su territorio, calificándola como una violación directa de su soberanía e integridad territorial. Desde Teherán, las autoridades señalaron que los ataques constituyen una transgresión del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas, reafirmando que Irán no se doblegará ante presiones ni amenazas externas.
“Nuestra patria sagrada y querida, Irán, orgullosa y forjadora de civilización, ha sido una vez más objeto de una agresión militar criminal por parte de Estados Unidos y del régimen sionista”, expresa el comunicado, subrayando que la ofensiva representa un acto de agresión armada contra un Estado miembro soberano de la ONU.
El Gobierno iraní destacó que, pese a encontrarse en un proceso diplomático orientado a reducir tensiones en torno al programa nuclear, Washington y Tel Aviv optaron por la vía militar. Teherán aseguró que agotó las instancias políticas y de diálogo, lo que refuerza la legitimidad de su posición ante la comunidad internacional y evidencia quiénes son los verdaderos responsables de la escalada.
“Las Fuerzas Armadas de la República Islámica de Irán utilizarán todas sus capacidades y recursos para enfrentar esta agresión criminal y repeler la maldad del enemigo”, advierte el documento, dejando claro que el país ejercerá su derecho a la legítima defensa conforme al artículo 51 de la Carta de la ONU.
Irán instó además al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y a los Estados miembros a asumir su responsabilidad frente a lo que considera una amenaza grave a la paz y la seguridad internacionales. El comunicado llama especialmente a los países de la región y del Movimiento de Países No Alineados a condenar enérgicamente la agresión y adoptar medidas urgentes.
El mensaje concluye con una afirmación de carácter y determinación histórica: el pueblo iraní no se rendirá ante la presión extranjera y responderá con firmeza. Teherán asegura que esta nueva agresión no quebrará su voluntad y que la defensa de su soberanía será decidida, imponente y acorde a la magnitud del ataque.




