
En un gesto diplomático significativo, el presidente Masoud Pezeshkian ofreció disculpas formales a los países que albergan bases militares extranjeras y que han sido blanco de la respuesta iraní a la agresión israelí y estadounidense: «Considero necesario disculparnos ante los países vecinos que hayan sido alcanzados por ataques provenientes de Irán».
El mandatario explicó que estas acciones ocurrieron «debido a la situación y al martirio de nuestros comandantes».
Pezeshkian denunció que Israel y EE.UU., “sin respeto alguno por todas las leyes internacionales, bombardean donde quieran», señalando que escuelas y hospitales han sido blanco de ataques.
«A partir de ahora no deben (las fuerzas militares de Irán) atacar ni lanzar misiles contra países vecinos, a menos que desde esos países se ataque primero a Irán». El mandatario abogó por resolver las diferencias mediante «la diplomacia, dialogando con los países vecinos».
El presidente también dirigió un mensaje a «ciertos grupos o facciones que piensan aprovechar esta situación», advirtiendo que «colocarse detrás de un muro formado por Israel —que practica el racismo— y Estados Unidos —que miente— significa convertirse en instrumentos de humillación… Es mejor no convertirse en instrumento del imperialismo”, advirtió.
El líder iraní hizo un enfático llamado a la cohesión interna: «Las diferencias, preocupaciones o resentimientos que podamos tener entre nosotros deben dejarse de lado hoy. Mi convicción es que todos debemos unirnos, darnos la mano y defender con fuerza nuestra agua, nuestra tierra y nuestro país».
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En este sentido, destacó la participación ciudadana: «Toda persona que sea iraní o que viva en Irán, sin importar su religión, su origen o su apariencia, está presente para defender la integridad territorial». Según Pezeshkian, esta presencia popular «hace que nuestros enemigos pierdan la esperanza».
Pezeshkian concluyó con una invocación religiosa en este «mes sagrado», pidiendo «fe, unidad y convicción» para defender la integridad del país, y advirtió a quienes sueñan con una rendición iraní que «deberán llevar ese sueño a la tumba».




