
Al menos 394 personas, entre ellas 83 niños, han muerto y más de 1.130 han resultado heridas en la intensa ofensiva aérea lanzada por Israel contra diversas localidades libanesas, informó este domingo el ministro de Salud Pública de Líbano, Rakan Nasreddine.
Los ataques más recientes se concentraron en Nabi Sheet, en el valle de la Bekaa, donde aviones de guerra y helicópteros israelíes realizaron múltiples incursiones tras un desembarco en las montañas circundantes. Según la Agencia Nacional de Noticias Libanesa (NNA), las fuerzas israelíes se enfrentaron con combatientes de Hezbolá y residentes de la zona.
Entre las víctimas mortales figuran 15 residentes de Nabi Sheet, tres soldados del Ejército libanés, un agente de seguridad y vecinos de localidades cercanas como Khraibeh, Sarain y Ali al-Nahri. En el sur, la localidad de Jebchit fue atacada, dejando seis civiles muertos —cuatro de ellos de una misma familia— y cuantiosos daños materiales.
Nasreddine denunció que los bombardeos también han causado víctimas entre el personal sanitario, evidenciando que los objetivos «no son combatientes ni instalaciones militares». Asimismo, precisó que 254 de los heridos son menores de edad.
En un mensaje difundido el sábado, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, responsabilizó al gobierno libanés de las consecuencias. «Su responsabilidad es desarmar a Hezbolá. Si no lo hacen, la agresión de Hezbolá tendrá repercusiones desastrosas para el Líbano», advirtió, asegurando que Israel hará «todo lo necesario para defender a nuestras comunidades».
Por su parte, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, afirmó que el gobierno libanés y todo el país «pagarán un alto precio» si no se desarma al grupo chiita.
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Los ataques se enmarcan en la ofensiva israelí contra Hezbolá, que previamente prometió «venganza» por el asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí. La comunidad internacional ha expresado su preocupación por la escalada y el creciente costo humanitario en la región.




