
Donald Trump aseguró que EEUU trabajará “estrechamente” con Irán, aunque dejó en evidencia su intención de imponer condiciones sobre el programa nuclear iraní. Desde Truth Social, afirmó que no se permitirá el enriquecimiento de uranio, desconociendo nuevamente el derecho soberano que defiende la República Islámica.
Según el mandatario, su administración discute actualmente el alivio de sanciones con Irán, señalando que varios puntos ya estarían acordados. Sin embargo, la República Islámica ha reiterado que el enriquecimiento de uranio es un derecho innegociable, desmontando así la narrativa estadounidense de control sobre decisiones internas.
El inquilino de la Casa Blanca también intentó justificar la presión militar al afirmar que instalaciones clave permanecen bajo vigilancia constante. Mencionó bombarderos B-2 y monitoreo satelital, insistiendo en que el material nuclear no ha sido alterado, en un discurso que busca legitimar acciones hostiles previas contra territorio iraní.
Irán preparado ante nuevos escenarios de agresiones
Frente a estas declaraciones, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, CGRI, advirtió con firmeza que está preparado para un escenario de mayor confrontación. La institución recordó su experiencia frente a coaliciones lideradas por EEUU y dejó claro que cualquier nuevo “error de cálculo” tendrá consecuencias contundentes.
Autoridades iraníes revelaron que Occidente habría terminado aceptando un plan de 10 puntos impulsado por Teherán. Este incluye compromisos como no repetir agresiones, respetar el control iraní del estrecho de Ormuz y aceptar el enriquecimiento de uranio, lo que evidencia un retroceso en las pretensiones iniciales de EEUU.
Por su parte, el vicepresidente J. D. Vance calificó como “frágil” el alto al fuego temporal, aunque insistió en una supuesta ventaja militar. No obstante, estas declaraciones contrastan con la realidad en el terreno, donde Irán ha demostrado capacidad de resistencia y una posición firme frente a la presión y amenazas de Washington.




