
Las conversaciones entre Irán y Estados Unidos arrancaron este 11 de abril en Islamabad, tras la transmisión formal de demandas iraníes mediante la mediación de Pakistán.
El inicio del diálogo ocurre en un contexto de tensión regional sostenida. Ambas partes buscan resolver puntos críticos vinculados a seguridad y economía.
La delegación iraní, liderada por el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, reúne a 70 representantes de áreas claves como seguridad, política, economía y defensa. También participan el canciller, Abás Araqchi y varios legisladores.
En contraste, la delegación estadounidense está integrada por 300 personas, incluyendo al vicepresidente JD Vance, el enviado Steve Witkoff y Jared Kushner, yerno de Donald Trump.
El avance se produce luego de intensas consultas diplomáticas en la capital paquistaní, que facilitaron el acercamiento entre las delegaciones.
Además, se reporta una reducción de ataques desde Beirut hacia el sur del Líbano. Este hecho es interpretado como un indicio de progreso en la aplicación del alto el fuego.
Asimismo, se acordó abordar la liberación de activos iraníes retenidos, tema central en la agenda. Estados Unidos habría mostrado disposición a tratar este punto con mayor precisión técnica. Por ello, se decidió avanzar hacia negociaciones más detalladas y especializadas en Islamabad.
Irán sostiene que la tregua en el Líbano no se ha implementado completamente. En ese sentido, insiste en que Washington debe ejercer presión sobre Israel para garantizar el cumplimiento del acuerdo. La delegación iraní sigue este asunto tanto en la mesa de diálogo como a través del mediador pakistaní.
“Las propuestas y líneas rojas de Irán han sido comunicadas al canciller paquistaní Ishaq Dar”, indicó un reportero de la televisión estatal iraní. Entre las exigencias figuran el control del estrecho de Ormuz, reparaciones de guerra y el desbloqueo de fondos. También se demanda un cese total de hostilidades en la región.
La representación iraní participa con cautela, recordando antecedentes de incumplimientos por parte de Estados Unidos.
“Irán tiene buena voluntad, pero desconfía”, afirmó el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, a su llegada a Islamabad.
Por su parte, Teherán advirtió que, si no se alcanza un acuerdo satisfactorio, responderá con firmeza. Según autoridades iraníes, un eventual fracaso reactivaría acciones contra intereses estadounidenses y aliados en la región.




