
Al menos 17 civiles murieron tras una nueva ola de ataques aéreos y bombardeos de artillería ejecutados por Israel contra distintas localidades del sur del Líbano.
La escalada militar se produjo luego de que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ordenara intensificar las operaciones contra presuntas posiciones del movimiento Hezbolá.
Las ofensivas alcanzaron el campo de refugiados de Rashidieh y varias localidades, entre ellas al-Ma’shouq, Burj al-Shamali, Seddiqin y Housh.
Además, aviones israelíes atacaron ciudades como Mayfadoun, Habboush, Arab Salim y Toul, mientras las zonas periféricas de Shoukin, Jibchit y Shehour fueron sometidas a intensos bombardeos de artillería.
Fuentes locales informaron que dos mujeres fallecieron después de que un misil impactara el edificio donde residían. Asimismo, al menos cinco personas murieron y otras once resultaron heridas, incluidos menores de edad, durante ocho ataques lanzados contra barrios residenciales de la ciudad de al-Mashghara, en el valle de la Bekaa.
“Estamos en guerra con Hezbolá e intensificaremos nuestros ataques”, afirmó Netanyahu en un mensaje publicado en Telegram.
Netanyahu sostuvo además que el ejército no disminuirá sus operaciones y, por el contrario, ordenó acelerar las acciones militares frente a la creciente capacidad ofensiva del movimiento libanés.
La nueva escalada ocurre mientras el Líbano conmemora el Día de la Liberación, fecha que recuerda la retirada israelí del sur libanés en el año 2000, tras casi dos décadas de ocupación.
Los ataques continúan pese al alto el fuego promovido por Estados Unidos y en medio de una crisis humanitaria que, según reportes locales, ha dejado más de 3.100 muertos y alrededor de 1,6 millones de desplazados desde el inicio de la ofensiva el pasado 2 de marzo.




