
Un fragmento de un cohete Falcon 9 de SpaceX habría impactado de manera accidental la superficie lunar. Científicos y agencias espaciales calculan que la pieza golpeó el hemisferio norte de la Luna.
El objeto, cuya masa rondaría los 4.000 kilogramos tras agotar su combustible, habría alcanzado una velocidad aproximada de 8.690 kilómetros por hora.
El choque no suponía ningún riesgo para la Tierra, pero podría haber dejado un cráter visible en las proximidades del cráter Einstein.
Benjamin Fernando, investigador del Laboratorio Nacional de Los Álamos, explicó que «es posible que personas con telescopios puedan observar la pluma de eyección creada por el impacto. No está claro qué tan brillante será, y esa es una de las razones por las que nos interesa estudiar este evento».
El estudio, todavía pendiente de revisión por pares, busca analizar el polvo levantado, localizar con precisión el punto de colisión y mejorar los futuros experimentos sísmicos en el satélite.
Además, la NASA aseguró que «continuará rastreando el propulsor con fines de entrenamiento, y más adelante observará el sitio del impacto con fines científicos».
La basura espacial amenaza el futuro orbital
Este nuevo incidente expone los costos ambientales de una actividad espacial dominada por grandes empresas y regulada mediante normas todavía insuficientes para proteger el entorno orbital.
La Agencia Espacial Europea informó a finales de julio que existen más de 46.000 fragmentos identificados alrededor de la Tierra, con una masa conjunta cercana a 17.000 toneladas.
Especialistas advierten que la proliferación de estos residuos podría generar una cadena incontrolable de choques, conocida como síndrome de Kessler, y comprometer futuras misiones.




