
El catastrófico alud que golpeó Nepal y zonas fronterizas con China dejan al menos 676 muertos y alrededor de 3.000 personas desaparecidas, mientras los equipos de emergencia intensifican las búsquedas en comunidades sepultadas por lodo y escombros. El mal tiempo y las difíciles condiciones del terreno han complicado las operaciones aéreas durante el cuarto día de rescates.
“Localizar a quienes continúan desaparecidos es actualmente nuestra prioridad nacional”, afirmó el ministro de Relaciones Exteriores de Nepal, Shisir Khanal, quien explicó que el Gobierno solicitó asistencia especializada para rescates en túneles, tecnología de detección de sobrevivientes y análisis forenses y de ADN.
Nepal intensifica rescates mientras miles siguen desaparecidos
Más de 3.700 personas han sido rescatadas en territorio nepalí, mientras 558 continúan desaparecidas del lado chino. Entre quienes todavía no han sido localizados figuran cientos de extranjeros que se encontraban en la región por trabajo, turismo, senderismo o peregrinaciones religiosas. India ya desplegó un equipo especializado en rescates dentro de túneles y Nepal espera la llegada de otro grupo procedente de China.
“Ya han pasado cuatro días. Queremos que el Gobierno lo rescate lo antes posible”, expresó Priti Kharel, cuyo hermano podría encontrarse entre más de un centenar de personas atrapadas dentro de un túnel cubierto por varios pies de lodo en una central hidroeléctrica del distrito de Rasuwa.
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Inundaciones en Nepal dejan comunidades bajo lodo y escombros
Las autoridades también mantienen vigilancia sobre un nuevo lago formado en las montañas después del colapso glaciar que desencadenó las inundaciones. Los niveles del agua comenzaron a descender, aunque los equipos de emergencia llegaron a retirarse temporalmente de algunas zonas ante el riesgo de nuevos desbordamientos.
Científicos determinaron mediante imágenes satelitales que el desastre comenzó cuando parte del lecho rocoso bajo un glaciar cedió y arrastró una enorme masa de hielo y roca. El desprendimiento fue tan potente que generó una señal equivalente a un evento sísmico de magnitud 5,2 y provocó una súbita crecida que arrasó edificios, puentes y asentamientos a lo largo de los valles de Nepal y el Tíbet.




