El rey Oyo Nyimba Kabamba Iguru Rukidi IV, de Tooro, Uganda, vestido con indumentaria ceremonial.
Imagen del rey Oyo Nyimba Kabamba Iguru Rukidi IV

Tenía apenas tres años cuando una corona cambió para siempre su destino. Tres décadas después de aquella coronación, el rey Oyo Nyimba Kabamba Iguru Rukidi IV murió a los 34 años, dejando en duelo al reino de Tooro y a buena parte de Uganda.

El anuncio fue realizado por el primer ministro de la monarquía, Calvin Armstrong Rwomiire Akiiki.

El soberano falleció alrededor de las 10:00 p.m., hora local, mientras recibía tratamiento médico en Estados Unidos, según había informado previamente el ministro del Gobierno ugandés Balaam Barugahara. Sin embargo, las autoridades no revelaron la causa del deceso.

Rukidi IV había asumido la corona el 12 de septiembre de 1995, tras la muerte de su padre, Rukirabasaija Patrick David Matthew Kaboyo Olimi III.

Un rey de poder simbólico y enorme influencia social

Tooro es un pequeño reino ubicado en el oeste de Uganda, cerca de la frontera con la República Democrática del Congo.

Aunque Uganda funciona como una república con un jefe de Estado electo, mantiene varias monarquías tradicionales heredadas de estructuras precoloniales.

Sus soberanos no ejercen un poder político significativo, pero conservan una profunda influencia cultural y social.

Akiiki describió el fallecimiento como una “pérdida incalculable” y aseguró que la continuidad de la Corona está garantizada. El rey no estaba casado, pero dejó un heredero, según el primer ministro.