Donald Trump en homenaje a soldados caídos durante conflicto con Irán
Donald Trump en homenaje a soldados caídos durante conflicto con Irán

Estados Unidos mantiene más de 50.000 soldados desplegados en Oriente Medio y ha enviado miles de marines y marineros adicionales para sostener sus operaciones en la guerra con Irán, que este agosto cumple seis meses. La prolongación del conflicto ha comenzado a mostrar un creciente desgaste entre las tropas estadounidenses y sus familias, mientras Washington mantiene una fuerte presencia militar en la región.

“Es como estar en vilo todo el tiempo”, afirmó Courtney Sanders, dirigente de Blue Star Families, organización que brinda asistencia a familiares de militares estadounidenses desplegados.

Hasta ahora, 18 militares estadounidenses han muerto y más de 750 han resultado heridos durante el conflicto. Algunos despliegues han sido prolongados de manera inesperada y el portaaviones USS Abraham Lincoln llegó a permanecer más de 200 días sin hacer escala en puerto, en medio de reportes sobre deterioro de la moral entre sus aproximadamente 5.000 marineros y marines, aunque el Pentágono ha cuestionado esas versiones.

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“El momento en que sientes que puedes respirar, vuelves a recibir otro golpe”, describió Sanders al referirse a la incertidumbre que enfrentan las familias durante los períodos de combates, negociaciones fallidas y nuevos despliegues.

La presión también alcanza directamente a los hogares estadounidenses. Una encuesta realizada en marzo entre unas 200 familias de militares en servicio activo encontró que el 81 % reportaba mayores niveles de estrés debido a la guerra con Irán. Algunos hogares han sufrido además pérdida de ingresos, dificultades para cubrir gastos cotidianos y largos períodos de separación familiar.

Seis meses después del inicio del conflicto, Washington continúa reforzando una operación militar que no ha conseguido poner fin a la confrontación con Teherán. Mientras Irán mantiene su capacidad de respuesta y rechaza las presiones estadounidenses, la prolongación de la guerra obliga a EEUU a sostener decenas de miles de efectivos en la región y asumir un costo cada vez mayor entre sus propias fuerzas y sus familias.